Se puede cambiar la web de un negocio sin perder Google: la nueva se monta al lado, cada dirección antigua se redirige a su página nueva y la vieja se queda encendida unos días por si hay que volver atrás. Abajo, el método paso a paso y un caso real.
Hay webs que nadie toca por miedo. Funcionan regular, cargan lentas en el móvil, se ven de otra época… pero salen en Google y de vez en cuando traen un cliente. Y el dueño piensa, con razón: «como la cambie y se rompa algo, ese día no entra nadie, y nadie me avisa».
Ese miedo tiene sentido. Cuando una web se cambia mal pasan tres cosas: la web se cae unas horas, las direcciones viejas que Google tenía guardadas dejan de existir, y a veces los correos del negocio empiezan a acabar en spam. Las tres se pueden evitar.
Te cuento cómo, con un caso real: la web de Madrid Terror, un escape room de Madrid, que cambiamos el 28 de septiembre de 2026 sin apagar la que tenía.
Lo esencial en tres puntos
La web nueva se construye al lado, nunca encima de la vieja. Cada dirección antigua tiene que llevar a su página nueva, porque eso es lo que Google tenía guardado. Y la web vieja se queda encendida unos días como botón de marcha atrás.
Por qué se pierde Google al cambiar de web.
Google no guarda «tu web». Guarda direcciones: tuweb.com/contacto, tuweb.com/precios, tuweb.com/blog/un-articulo. Cada una con su historia y su posición.
Cuando la web nueva cambia esas direcciones y nadie dice adónde se han ido, Google llega a la vieja y se encuentra un error. Para él, esa página ha muerto. Y con ella, lo que había ganado.
La solución tiene nombre técnico, redirección 301, y es más sencilla de lo que suena: un aviso permanente que dice «esta dirección ahora vive aquí». El visitante llega a la página nueva sin enterarse, y Google traslada lo que tenía.
El método, paso a paso.
1. Haz inventario de lo que Google ya tiene.
Antes de diseñar nada, lista todas las direcciones de la web actual. El sitemap (la lista de páginas que la web le da a Google) es el punto de partida, y Search Console te dice cuáles reciben visitas. En Madrid Terror salieron 44 direcciones antiguas.
2. Construye la web nueva al lado.
La nueva se monta entera en otro servidor, terminada y probada, mientras la vieja sigue atendiendo como siempre. Nadie ve obras. El día del cambio no se mueve una web: se cambia hacia dónde apunta el dominio.
3. Haz el mapa de redirecciones y pruébalo antes.
Cada dirección antigua, a su página nueva. Si una página deja de existir, se lleva a la más parecida o se avisa de que ya no está, pero nunca a un error en blanco. En Madrid Terror probamos las 44 una a una contra el dominio real antes del cambio, no después.
4. Prueba lo que da dinero, como un cliente.
Una web puede verse perfecta y fallar justo donde importa. Antes de dar el cambio por bueno, alguien reservó y pagó en la web nueva como un cliente cualquiera. Si tu web vende, reserva o recoge contactos, esa prueba no se salta.
5. No te olvides del correo.
Si el dominio también lleva el correo del negocio, el cambio puede tocarlo. En Madrid Terror el correo pasó a Google Workspace, configurado para que las confirmaciones de reserva no acaben en spam. Una confirmación en spam es un cliente que cree que su reserva no existe.
6. Avisa a Google.
Con la web nueva en marcha, se envía el sitemap nuevo en Search Console. En Madrid Terror nos encontramos con que el sitemap registrado apuntaba a un archivo que ya no existía: Google buscaba una lista que no estaba. Lo corregimos.
7. Deja la vieja encendida.
La web antigua siguió funcionando 30 días más. Si algo hubiera fallado, se podía volver atrás. Es lo que te deja dormir tranquilo la noche del cambio.
Lo que salió en Madrid Terror.
Medido con PageSpeed Insights, la herramienta de Google (las mediciones están en el caso): la velocidad en el móvil pasó de 41 a 93 sobre 100, y en el ordenador de 37 a 99. El SEO técnico, lo que Google revisa para leer bien la página, quedó en 100 sobre 100. Y las 44 direcciones antiguas, resueltas.
La web vieja se midió el 13 de septiembre de 2026 y la nueva el 29.
«Jamás pensé que podrían crearme una web como la que me hizo Fran. Absolutamente contento con su trabajo y profesionalidad.»
Pau Quero, Madrid Terror, en su reseña de Google.
El caso entero, con cómo se pensó la web, está en el caso de Madrid Terror.
Repaso rápido antes de tocar tu web.
- ¿Tienes la lista de todas las direcciones que Google conoce de tu web?
- ¿Cada una sabe adónde va en la web nueva?
- ¿La nueva está entera y probada antes de mover el dominio?
- ¿Has hecho una reserva, una compra o un formulario de prueba como un cliente?
- ¿Tu correo depende del dominio? ¿Quién lo comprueba?
- ¿Puedes volver atrás si algo falla?
Si alguna respuesta es «no lo sé», no es motivo para no cambiar la web. Es motivo para no cambiarla a ciegas.
Preguntas frecuentes.
¿Pierdo posicionamiento en Google si cambio de web?
No tiene por qué. Lo que se pierde son las direcciones antiguas que dejan de existir sin avisar. Si cada dirección vieja lleva a su página nueva con una redirección permanente, Google traslada lo que ya tenía a la página nueva.
¿Tengo que apagar la web vieja para estrenar la nueva?
No. La nueva se monta en otro servidor y se prueba entera mientras la vieja sigue atendiendo. El día del cambio solo se cambia hacia dónde apunta el dominio, y la vieja se deja encendida unos días como marcha atrás.
¿Qué es una redirección 301?
Es un aviso permanente que dice: esta dirección ahora vive aquí. El visitante llega a la página nueva sin hacer nada, y Google entiende que es la misma página con otra dirección.
¿Cuánto tarda Google en ver la web nueva?
No hay una cifra fija: depende de cada web. Lo que sí se puede hacer es avisarle: enviar el sitemap nuevo en Search Console y pedir que rastree las páginas principales.
¿Se puede cambiar la web sin cambiar de dominio?
Sí, y es lo más habitual. El dominio se queda igual y lo que cambia es el servidor al que apunta. Para el visitante es la misma dirección de siempre.